Siempre he sido más de pensar en crear oportunidades que en esperar y confiar que un año me salvará la vida y me traerá cosas buenas o malas. Quizá sea por eso 2020 que no te odio -también porque mis padres siempre me enseñaron a no odiar porque el odio no es sano ni nos deja avanzar-, durante el 2020 han ocurrido cosas -buenas y malas-, pero ni eres responsable de las buenas ni tampoco de las malas.

“Los Felices Años 20”, “un año que promete”, “nuestro año”, quizá dejar en la responsabilidad de un ente inanimado qué suceda en nuestra vida sea demasiado, quizá te pedíamos demasiado y sólo quizá ni tú tienes la culpa de que el COVID arrasase nuestras vidas ni tampoco los años anteriores tuvieron la virtud de tratarnos bien. Simplemente sois una atmósfera en la cual suceden cosas y aunque tampoco nosotros decidamos qué sucede en ella sí podemos decidir -y ahí está la clave para mí- cómo actuamos frente a todo ello.

2020 ha sido un año tremendamente duro: muchas familias han quedado destrozadas por pérdidas irreparables -ante despedidas que muchas veces no se han podido producir-, trabajos perdidos de gente que ha luchado siempre por el esfuerzo -y lo que nos queda por delante- y una profunda tristeza en el ánimo colectivo.

Ante esta dramática situación creo que tenemos dos opciones: dejarnos arrastrar por la corriente y sumergirnos en la corriente de negatividad o, como decía Mahatma Gandhi, ser el cambio que queremos ver en el mundo y comenzar a crear el 2021 en el que queremos vivir. -dentro de las circunstancias que cada uno pueda, pero siempre hay un margen en las pequeñas decisiones que tomamos-.

De lo general a lo personal, porque para empezar a cambiar el mundo debemos -o al menos así lo creo yo- mirar hacia adentro, valorar nuestro año y visualizar qué queremos ser en los años que vienen:

🌎 Empecé el año con un maravilloso viaje a República Dominicana donde me entregaron el Premio Iberoamericano de Juventud 2019. ¡Gracias infinitas a la OIJ por hacerlo posible y a Trivu por ser un gran compañero de viaje como mentor!

🔰 En marzo llegó la COVID19 y me pilló con quien dice “con la casa sin barrer”: a punto de lanzar mi Academia de Oratoria Neotelling justo en marzo tuve retrasar su salida hasta mayo porque en la vida hay que ser flexible y ser rápido en la toma de decisiones y eso es lo que me ha tocado hacer durante todo el año. Combinando mis dos facetas profesionales: The Valley y Neotelling ha sido un año de auténtico tsunami emocional.

Aunque ya impartía sesiones de Neotelling antes de la llegada de la COVID19, de hecho lo hago desde 2016, este año ha sido una demanda continua de equipos y personas a título individual que han necesitado formarse en comunicación eficaz en entornos digitales. Agradecida por tanto por toda la gente que se ha acercado a mí desde institutos, colegios, universidades y empresas en España y América Latina para que les ayudase a comunicar mejor en videoconferencias y súper feliz y satisfecha de ver la evolución de cada grupo. Me hubiera gustado formar a tanta gente como lo he hecho este año con otra mecha que incendió la formación, me hubiera gustado que no hubiera sido por una pandemia mundial que se ha llevado a tanta gente, pero la vida y la eclosión de Neotelling llega en el momento que llega y la necesidad de las personas también y como dicen los expertos de las crisis también salen oportunidades. Así que no puedo más que dar las gracias a todos los valientes que durante este año decidieron no parar y formarse para mejorar la calidad de las relaciones en sus trabajos.

España, El Salvador, Perú, Colombia y México son países donde este año he podido estar de manera virtual, grandes experiencias que no hubieran existido de otro modo. Ya llegará el tiempo de poder volver a viajar a cada uno de estos lugares, porque los que me conocéis lo sabéis: viajar me estimula, me hace crecer, me da energía y me llena de vida.

♻️ Antes de terminar el año llegó una nueva oportunidad de crecimiento profesional, comencé en un nuevo reto en Canal Sénior como Responsable de Estrategia: un reto apasionante que me tiene completamente enamorada. Pretendemos acercar a las personas mayores a la tecnología a través de nuestra plataforma de aprendizaje gratuita. Un continuo aprendizaje para mí y un perfecto chute de energía para continuar en este camino llamado vida. 😍

¿Qué le pido a 2021? 2021, tranquilo, no te pediré nada. Crearé lo que quiera ser y solamente le pediré a la vida, a la energía, al cosmos o a lo que haya por allá que nos dé salud para todos y la creencia global de que el futuro lo construimos cada día con cada decisión que tomamos. Y si has llegado al final de este post aparte de felicitarte el nuevo año te pido que comiences conmigo a mover un nuevo engranaje de positividad para que las mentes vuelvan a abrirse y la creatividad emerja de nuevo.

Firme defensora de lo que siempre dice Álex Rovira en sus conferencias: “No hacemos porque sabemos que podemos, hacemos porque creemos que podemos”.

¡Feliz 2021!

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