En España no sólo ha cambiado su presidente. Mariano Rajoy ha venido acompañado, como siempre sucede, de su propia corte. Cada uno de ellos explicarán temas diferentes y se enfrentarán a sus particulares cruzadas.

Pero…, ¿cómo hablan los ya ministros de Rajoy? ¿Cómo podrían mejorar su comunicación? En este primer capítulo de “Las nuevas voces del Gobierno” analizamos a Soraya Sáez de Santamaría (Vicepresidenta) y José Manuel García-Margallo (Ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación).

Gobierno_Rajoy

Fuente: lamoncloa.gob.es

SORAYA SÁEZ DE SANTAMARÍA

Vicepresidenta, Ministra de Presidencia y Portavoz del Gobierno

Aciertos:

– En sus discursos, juega con la entonación y el ritmo.

– Se dirige a todo el público y con la mirada recorre todo el auditorio mientras habla. Esto le aporta credibilidad y naturalidad.

– Sabe cerrar los discursos y utiliza bien la cadencia en los finales.

Errores:

– Golpea las palabras para destacarlas en vez de darle una mayor intensidad, duración o variación de tono para darles importancia.

– En ocasiones, le otorga sonoridad al pensamiento, es decir, mientras piensa produce sonidos y onomatopeyas como la típica “eeee…”.

JOSÉ MANUEL GARCÍA-MARGALLO Y MARFIL

Ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación

Aciertos:

–  Buena locución: pausada, con un buen ritmo y buen cierre de finales.

–  Su paralenguaje transmite experiencia y credibilidad.

–  Marca titulares recurriendo a técnicas como la adjetivación.

Errores:

– Vocalización: tiene pequeños problemas a la hora de pronunciar determinadas consonantes como, por ejemplo, la terminaciones “-ado”. Este error se puede corregir con sencillos ejercicios de articulación.


2 commentarios

Rubén Morales · 19 enero, 2012 a las 5:12 pm

Bueno, después del hundimiento del Costa Concordia, suena profética esa mención al Titanic… Por un tiempo conviene evitar metáforas similares en el discurso político…

Rocío Martín López · 21 enero, 2012 a las 10:59 pm

Las metáforas y comparaciones tienen su momento y, efectivamente, ahora no es buen momento para que aparezca la del Titanic en un discurso político.

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